Valeria Mejía

Cargo:
Filosofía
PUCP

Postulante a maestría en filosofía y jefa de práctica de filosofía

¿Es la imaginación un teatro de información vieja o puede darnos algún spolier? algo nuevo?

¿Puede tu mente enseñarte algo que tú mismo no sabías que sabías?

La tradición filosófica ha tomado al sueño y a la imaginación como estados inconscientes que no agregan información -conocimiento- y mucho menos justificación al estado de creencias de un agente. Desde Descartes hasta Wittgenstein podemos entender a la imaginación como un espejo vacío, un reciclaje de datos viejos. Sin embargo, recientes trabajos desde la neurociencia y la filosofía analítica más especializada parecen decir que la imaginación es más un "hackeo analógico". Esto es equivalente a decir que la imaginación no es solo un cine de recuerdos, sino es un simulador de alta fidelidad que genera información nueva y justificada. No es solo fantasía: es una herramienta de precisión para expandir el conocimiento y, en algunos casos, justificarlo.

Por ejemplo, piensa en dos amigos tuyos, piensa que quieres saber quien es más alto pero nunca los has visto juntos, pero puedes imaginarlos hombro con hombro,  y "ver" cual de ellos es más alto. ¿Esto es un invento, un recuerdo, o un aprendizaje?